Nadie tiene que decir cosas que agraden a todo el mundo, excepto yo.
Nadie tiene que preocuparse de satisfacer a todas las personas de su entorno, excepto yo.
Nadie tiene que hacer las tareas de casa a la perfección, excepto yo.
Nadie tiene que estar completamente flaco para ser guapx, excepto yo.
Nadie tiene que tener razones para odiarse, excepto yo.
Todo el mundo tiene buenas cualidades, excepto yo
Todo el mundo tiene algo que aportar a otras personas, excepto yo.
Todo el mundo puede caer, excepto yo.
Todo el mundo puede cometer errores, excepto yo.
Todo el mundo tiene rasgos/cualidades que le dan una belleza única, excepto yo.
Todo el mundo tiene razones por las que quererse, excepto yo.
De esto estuve hablando ayer con el psisco. Y de que me odio por no poder abarcarlo todo. Porque tengo que hacerlo. Es muy bonito decir "nadie tiene que ser perfecto, porque la perfección no existe" y blah, blah, blah, pero, hablando de mí, las cosas cambian. Por ejemplo: no hace falta estar en una Universidad para ser inteligente, tengo colegas que no tienen la ESO y saben un montón de política, sociedad, historia, literatura... en mucha más profundidad de lo que te enseñan en el colegio. Pero si yo no saco al menos un 9 en un examen es que soy totalmente idiota y los demás conocimientos que tenga no sirven para nada porque para empezar ni tan siquiera los tengo, ya que ese sentimiento de inutilidad, de fracaso, los anulan. Y asi con todo en todos los demás aspectos de mi vida.
Prácticamente solo hablamos de la comida y de los vómitos. Y le confesé algo que no sé si he puesto aquí. No estoy segura de querer dejar de vomitar. Hay momentos en que sí, en que veo que no puedo tirarme así toda la vida, porque no es vivir; un mundo que gira en torno a la comida no es vida. Pero al mismo tiempo me gustan mis vómitos, porque es mi forma de castigarme por no conseguir lo que pienso que tendría que conseguir. Es un castigo, porque me jode por dentro, y además poquito a poquito y de una forma prácticamente indetectable desde el exterior.
Lo de A de la entrada anterior creo que me expresé mal. Lo que realmete me molesta es el intento de control. Porque sé cómo es su actitud. Ya lo dije: en ocasiones se cree en posesión de la Verdad Absoluta y sé que si le digo que he vomitado me dirá que es que no quiero dejar de vomitar. Sé que es difícil entender que en ocasiones necesito vomitar a no ser que sea alquien que también lo haga pero se pueden tener actitudes de intentar "entenderlo" (lo entrecomillo porque no me entiendo ni yo), pero no es así. Y esto lo digo porque la conozco desde hace unos años y sé que es así en otros aspectos de su vida en los que hay otras personas involucradas: cree saber como deberían actuar las personas para solucionar sus problemas, lo sabe todo. Si, se podría llamar egocentrismo. Pero aún así es mi mejor amiga, la valoro muchísimo, la aprecio un montón aunque no lo sepa demostrar y que sea asi me da igual. Prueba de ello que llevo años sin problemas. Todos tenemos cosas "malas" a vista de los demás, empezando por mí. Aún asi la aprecio y la quiero. Por mi cumpleaños me escribió una carta que hizo que me durmiera a lágrima viva. Pero no soporto el control. Cualquier cosa que sea control me da repelús: tener la habitación ordenada, tener una rutina en los horarios, hacer una dieta en la que te digan qué comer cada día, etc., necesito caos, ¡¡caos everywhere!! Y está lo que le dije al psico: siempre que no estoy haciendo algo pienso en comida y cuando estoy con alguien no quiero que me hablen de comida. ¿Pero que tía no piensa hoy en día en comida/peso/dietas? También le comenté (al psico) que me estoy convirtiendo en una persona horrible por la maldita comida (no quiero pensar que siempre he sido una mala persona).
Por cambiar de tema. Por fin me terminé "1984". Lo recomiendo. Ahora solo me queda ver la peli (porque tiene peli, ¿no?). Y un tío me dejó "Yo escogí la esclavitud" de Valentín González "El Campesino". El tío fue un militar comunista durante la Guerra Civil que se exilió a la URSS. Cuenta como lo trataron, como lo mandaron a los campos de concentración (lo mismo que a otros millones de personas), cómo funcionaba el régimen, toda la corrupción... los pone finos, pero finos a todos. Si a alguien le interesa el tema, se lo recomiendo. Y he empezado "El libro de los abrazos" de Eduardo Galeano. Son pequeños relatos, de una página o solo unas líneas. Aún voy por el principio, pero ya he tenido esa sensación de que es de los libros que merecen la pena.
Y para terminar una canción que acabo de recordar. La escuchaba con mi madre y me pone de muy buen humo. Instrumental, rollo celta...
