Al menos hoy (por ahora) no he soltado ni una lagrimita. Porque llevo más de dos semanas con las lágrimas en el borde de los ojos a todas horas. Solo tengo ganas de llorar, de dormir, de no hacer nada. Estudio porque creo que tengo que hacerlo, que es mi obligación, no porque esté emocionada por empezar el nuevo curso ni nada (que de aquí a que empiece pueden pasar muchas cosas). Aunque mi cuerpo me repulse, me tomo la molestia de asearme, porque pienso que cuando alguien está mal una de las primeras cosas que hace es dejar de asearse y/o arreglarse y no quiero que nadie lo vea (y al mismo tiempo sí que quiero, ¡vivan las contradicciones!). Hago las tareas de casa porque pienso que es mi obligación ya que vivo con mi abuelo, pero si viviera yo sola me importaría una mierda que se llenase de ratas.
De lo único que tengo ganas es de cortarme, de arañarme, de hacerme heridas. Las alternativas no funcionan (depilarme las cejas pelo a pelo, depilarme las piernas con la maquinilla....). No funcionan. No me proporcionan el dolor físico que quiero sentir.
Hubo un tiempo en que la música me animaba, pero ya no. Vamos a ver si leyendo al menos dejo de oirme
