Y pensar que mi vida se resume a esto. Patético. Patética vida. 19 años y no he disfrutado de mi adolescencia. La veintena está a la vuelta de la esquina y, a este paso, va a seguir el mismo camino que los (casi) siete años anteriores. No he socializado, apenas tengo amigos, prácticamente podría decir que no tengo amigos. Porque no quiero que nadie entre en mi vida. No quiero que entren y vean esto, que vean lo vacía que está y lo simple que es. Lo patética que es. Cualquier persona normal saldrá por patas al conocerme realmente; de esta forma, les ahorro tiempo y el esfuerzo de intentar entrar y el pensar cómo salir de ahi cuanto antes. Porque sí, es muy bonito pensar en la parte bondadosa, pensar que en el fondo hay corazones debajo de toda la mierda que intentaran comprenderte y tenderte un mano, pero en ocasiones la parte realista gana a la idealista (es como si mi yo "completo" estuviera formado por muchos trocitos, como los quesitos del Trivial). Y es muy dicícil que todos esos trocitos acuerden vivir en armonía. En fin, esto es lo de siempre. Siempre ha sido así. Y siempre lo será.
No quería hablar de toda esta mierda, pero bueno, es lo que ha salido. Y en la naturalidad está la sinceridad, ¿no? Ni que tuviera que fingir por aquí; eso ya sería el colmo. Como si no lo hiciera lo suficiente a diario. ¿Otras banalidades sobre las que hablar? Muchas, pero son banalidades sin interés ni importancia. Por ejemplo, hoy ha llovido mucho y el agua ha pasado del patio al salón, conviertiendo la mitad de la sala en un pequeño barreño donde remojarse los pies. Mi padre y su pareja preocupados por que no se mojaran los muebles y yo con unas ganas de descojonarme incontrolables. Porque esta cuevecilla en la que viven se cae a pedazos (la "cuevecilla" es el mote que le hemos puesto mi padre y yo a la casa, porque solo tiene una ventana normal y otra enana al lado de la ducha; es como si viviéramos en una cueva). Y además, de una de las esquinas han salido un montón de goteras una al lado de la otra justo delante de la despensa, con lo que se forma otro charco a la entrada del salón. No se por qué todo esto me parece tan ridículo, que tampoco es algo que haya que celebrar... Así de simple soy
Quedan 26 días para que vuelva a Vitoria. Lo siento mucho por mi padre, pero ya estoy contando los días. Además de patética, desagradecida. Qué gran persona que soy (sarcasmo)
P.D.: Hoy me pega esta obra. Patética, de Tchaikovski:
